Este es nuestro proceso desde que recibimos la prenda hasta que la entregamos.
Lo primero es determinar de qué tipo de pieza se trata, es decir, si es un lienzo, corte o prenda ya armada, así como de qué material se compone.
Esta información determinará el método óptimo para marcar la guía que posteriormente las bordadoras usarán para realizar el bordado , para este proceso podemos usar 3 métodos.
La mejor opción dependerá del material, cantidad de piezas a bordar y extensión del bordado.
El dibujo a mano lo usamos en caso de prenda armada o gráficos muy grandes.
Para prendas claras empleamos una pluma que se desvanece al contacto de una fuente de calor y para prendas obscuras lápiz de cera.
La serigrafía la usamos en caso de piezas que se realizarán muchas reproducciones o diseños pequeños con mucho detalle.






El método de sublimado consiste en imprimir una hoja de papel sublimado y posteriormente con una plancha fijar el dibujo sobre la tela de poliéster.
No es un método que pueda ser usado sobre en algodón.
En algunas composiciones con mezcla se puede llegar a marcar, la intensidad dependerá de la cantidad de poliétser que contenga el textil.





La guía de bordado indica cuales serán las puntadas requeridas para reproducir el trazo, la cantidad de hilos que se requiere para el grosor de la línea y en algunas ocasiones dirección de la puntada para generar efectos de volumen o texturas como es el caso del pelo o cabello.

Las piezas son enviadas a Santa Mónica de Doria o a Temoaya Edo. de México donde los equipos de bordado se reparten las piezas de acuerdo a lo que desean bordar en la semana sin exceder las 4 horas diarias. Esto por temas de salud, ya que más tiempo puede ocasionar daños en la vista.

Al regresar las piezas al taller, se plancha el bordado con plancha de vapor, se corta cualquier excedente de hilo y se registra el nombre de la bordadora que realizó la pieza.